2 de diciembre de 2014

Prólogo de Esther Tusquets al libro de Ana Maria Matute. Luciérnagas

Con estos antecedentes, no podía esperar de Luciérnagas otra cosa de lo que es: de nuevo, una falsa novela infantil. Un libro que transpira realidad parda y sucia, escrito con el estilo inconfundible y maravilloso de la que, en mi humilde opinión, es una de las mejores autoras de la literatura española contemporánea. La protagonista de Luciérnagas es Soledad, una niña oscura y melancólica, inadaptada en un mundo de apariencias y gestos que le resultan incomprensibles y ajenos. Ese mundo se derrumba con la llegada de la Guerra Civil, un conflicto que, tal y como es tratado en la novela, podría ser cualquiera, atemporal e impreciso. La guerra para Ana María Matute es un paisaje, un escenario trágico en el que se ven obligados a desarrollar sus vidas Sol y su hermano Eduardo, pero no la protagonista.
La novela se publicó en su día, en 1955, bajo el título En esta tierra, en una versión severamente mutilada por la censura franquista. La edición que ahora se publica, nombrada como Luciérnagas, recupera la novela original en su totalidad, tal y como la escribió en su día; la ha revisado personalmente el texto. A pesar del celo franquista a la hora de censurar la novela, lo cierto es que la obra no cae en la condena a ningún bando concreto de la guerra. No carga las tintas contra republicanos o nacionales. Ni siquiera los menciona directamente ni se hacen disquisiciones políticas acerca de lo sucedido. A Ana María Matute, como a Sol, no le interesa entrar en debates estériles sobre las supuestas razones que llevaron a los ciudadanos de un país a asesinar a sus vecinos. En lo que indaga la autora es en el dolor y alienación que la violencia brutal provoca en quienes la viven, directa o indirectamente. Matute se zambulle en la miseria física y espiritual de una sociedad que acaba derramando todo ese dolor acumulado durante años en un odio ciego al otro, al objeto de la envidia, al contrincante o al vecino incómodo.
Mientras Sol vive por inercia, introvertida y seria, Eduardo trata de salir adelante, de enfrentarse al vacío espiritual que le atenaza, adorando a su cuerpo, a su físico, como única forma sólida y tangible de sentirse vivo cuando todo lo demás, amigos, familia, convencionalismos, estructuras y costumbres, se muere y esfuma a marchas forzadas. Sol se ve obligada a madurar, a abandonar su caparazón de niña durante la guerra y es en medio de esta tragedia cuando conoce un amor, intenso y denso, que viene a atarla a la vida en medio de la muerte más absoluta. Porque la búsqueda desesperada de amor, en un mundo en el que es eso precisamente lo que falta, es el hilo conductor de la novela. El amor al que aspira Sol, sin mentarlo, no es necesariamente amor romántico. Con un hermano ensimismado e impasible, y una madre temerosa y débil, Soledad hace honor a su nombre y vaga por su propia existencia de puntillas sin entender bien cuál es la pasión que lleva a sus semejantes a matar, amar, comer y vivir como si cada instante fuera único.
Es en el momento en el que llega el amor, inesperado e implacable, cuando Soledad comprende qué es la vida; por qué se la ama y se le teme y por qué razón, incluso en medio del dolor más intenso, merece la pena vivirla y saborearla…

Luciérnagas es una de sus primeras novelas, obra que para poder ser publicada sufrió drásticos recortes por la censura. Matute nos dice que fue como una violación.. La novela fue finalista del premio Nadal en 1949, también premio de la crítica, pero no se publicó la versión autorizada hasta 1955 bajo el título Ésta es mi tierra, terriblemente mutilada. La versión original de Luciérnagas se publica en 1993, revisada por la autora.

Los protagonistas de la historia son adolescentes, niños arrojados a la vida adulta por el estallido de la guerra civil, una niña, no banalmente llamada Soledad, de familia acomodada cuyo padre es perseguido por el gobierno republicano; su hermano Eduardo y una serie de niños, ladronzuelos y buscavidas, con su vida desbaratada por la guerra, que hacen lo posible para sobrevivir en una Barcelona acosada y bombardeada. Son años difíciles para la familia de Sol, pero ella encuentra que la soledad se puede compartir, que aunque la guerra destruya nuestro mundo, es posible resistir si se cuenta con el apoyo de otras personas, solas como ella. De alguna manera, es un canto a la amistad, al amor, a la fraternidad, ideales de la adolescencia, en contraposición a la familia, que ejemplifica la infancia.
Matute considera la adolescencia un proceso trágico y triste, probablemente porque es el abandono definitivo de la infancia para muchas personas, y aquellas hormiguitas negras de su infancia son para la autora la razón de existir. Por eso la obra es terriblemente triste, y no puede acabar sino en una desgracia. Nos encontramos a la Matute hiperrealista, tremendista o simplemente real (estamos hablando de unos niños durante la guerra civil española), propia de sus primeras novelas, como Los soldados lloran de noche. Y con una amargura y tristeza que abarca el libro de principio a fin. El mundo, según Matute, no tiene solución, y no se siente orgullosa de pertenecer a la especie humana. Entre las miserias de los adultos, estos niños, que no las entienden, son breves luciérnagas que brillan quedamente en la noche, son la única esperanza que queda, porque se tienen a sí mismos. Están unidos por el sutil hilo plateado de la adolescencia, por la incomprensión compartida, por el mismo apesadumbrado sentir, embutidos en los trajes adultos del mundo cruel y asesino que sus padres les han creado.
Ana María Matute dice que ella se quedó en los doce años. Son los años que tiene Sol en este libro, los años que tenía cuando pasó la guerra civil por su vida. Es necesario leer esta novela, pues parece la clave para encontrar la explicación a otros muchos libros suyos, no sólo los realistas, sino también los fantásticos o infantiles. Descarnada por su fiereza, sutil y tierna por el cuidado tratamiento de los pensamientos de los protagonistas, es una novela desconsolada y pesimista, pero bella y real, nunca angustiada.

25 de noviembre de 2014

Las tres salidas de don Quijote

Las tres salidas de don Quijote

La locura de Don Quijote evoluciona en tres fases principales, correspondientes a sus tres salidas. La primera parte (1605) relata las dos primeras salidas por tierras de la Mancha y Andalucía. El peregrinaje por tierras de Aragón y Cataluña hasta Barcelona y su regreso a la Mancha ocupa toda la segunda parte (1615).
El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha apareció en 1605 dividido en cuatro partes, distribuciones que las ediciones modernas no mantienen por prestarse a confusión con el segundo tomo, que, con el título de El ingenioso caballero Don Quijote de la Mancha , apareció en 1615.


Primera salida

Primera parte, capítulos 1 al 5. Don Quijote desfigura la realidad y la acomoda a sus fantasías
El hidalgo manchego Don Alonso Quijano, llamado por sus convecinos el Bueno, “se enfrascó tanto en su lectura” que, “rematado ya su juicio” concibe la peregrina idea de hacerse caballero andante, y de “ejercitarse en todo aquello que él había leído que los caballeros andantes se ejercitaban, deshaciendo todo género de agravio, y poniéndose en ocasiones y peligros donde, acabándolos, cobrase eterno nombre y fama” con que mereciera el amor de su dama, Aldonza - Dulcinea, una aldeana idealizada por él.
Bajo el nombre de Don Quijote de la Mancha, con armas antiguas y su viejo caballo, Rocinante, se lanza al mundo haciéndose armar caballero en una venta que imagina ser castillo, entre las burlas del ventero y las de las mozas del mesón. Creyéndose ya un auténtico caballero, realiza su primera hazaña liberando a un joven pastor a quien su amo está azotando. Tras una discusión acalorada con unos mercaderes, de la que resulta malherido, un vecino lo auxilia y lo devuelve a su aldea.

Segunda salida

Primera parte, capítulos 7 al 52. Don Quijote desfigura la realidad y los demás le contradicen
Ama, sobrina, cura y barbero han pegado fuego a buena parte de los libros de Don Quijote y tapiado su biblioteca, mientras él se halla convaleciente en su lecho. Ya repuesto, convence a un rudo y ambicioso labrador vecino suyo, Sancho Panza, para que le acompañe en sus aventuras. Ya con su escudero, lucha contra unos gigantes que no son sino molinos de viento; se enfrenta con un vizcaíno, al que vence; da libertad a unos galeotes perseguidos por la Santa Hermandad, que, ingratos, le apedrean; hace penitencia en Sierra Morena, donde escribe una carta a Dulcinea; envía a Sancho al Toboso para que se la entregue; el canónigo y el barbero de su aldea han salido a buscarle; encuentran a Sancho y le impiden cumplir con el encargo de su amo; hallan a Don Quijote y lo devuelven, engañado, a su pueblo, metido en una jaula, dentro de la cual sufre pacientemente la burla de sus vecinos.

Tercera salida

Segunda parte. Don Quijote no es víctima de su fantasía: ahora le engañan los demás
Don Quijote y Sancho inician la tercera salida, encaminándose al Toboso, donde el escudero asegura a su amo que una rústica aldeana montada en un asno es Dulcinea, hecho extraordinario que Don Quijote atribuye a un mago enemigo suyo (el mismo que hizo desaparecer su biblioteca y transformó los molinos de viento en gigantes). Su obsesión será, a partir de ahora, encontrar el medio de desencantarla. Caminando por tierras de Aragón, ya famosos como personajes literarios, amo y escudero llegan a los dominios de unos duques que se burlan despiadadamente de la locura de ambos, hasta el punto de nombrar a Sancho gobernador de uno de sus estados (la ínsula Barataria), cargo que abandonará por razones extraordinariamente juiciosas.
Nuevamente juntos caballero y escudero, para desmentir al falso Quijote de Avellaneda, cambian de itinerario y se dirigen a Barcelona, donde el hidalgo sufre su derrota definitiva luchando en fiera y descomunal batalla contra el Caballero de la Blanca Luna, que no es otro que su vecino, el bachiller Sansón Carrasco, quien le impone como condición regresar a su aldea. Física y moralmente derrotado, Quijote vuelve a la Mancha, de donde partió y, después de haber recobrado la cordura, muere cristianamente en su lecho.

QUIJOTE UNA VIDA DE AVENTURA

Con este "fresco" powerpoint vamos a repasar los aspectos más importantes de la obra.

17 de noviembre de 2014

LOS SIGLOS DE ORO ESPAÑOLES

Esta denominación hace referencia a un período muy brillante en la literatura española que comprende los siglos XVI (Renacimiento) y XVII (Barroco).  

Estas corrientes comparten temas y formas literarias, pero son muy distintas.

LA POESÍA DEL RENACIMIENTO (siglo XVI)


Corriente profunda y compleja que representó el paso del mundo medieval al mundo moderno. Italia fue el foco más brillante del Renacimiento que se constituyó como una nueva cultura basada en la admiración por la Antigüedad clásica y que se difundió por toda Europa s través del Humanismo (corriente que valora al individuo por encima de todas las cosas). El pensamiento humanista liberó al ser humano de la visión religiosa que conformaba el mundo teocrático medieval y reinstauró las ideas clásicas adaptándolas al cristianismo. 



También procede del humanismo el influjo de los pensadores y artistas grecolatinos, especialmente de Platón que modela el nuevo pensamiento que impregna el arte y la literatura de la época.
    
         De Platón provienen ideas como ….
        
             La armonía del universo
                                                                 que el ser humano puede vislumbrar a través de la          
                                                                       naturaleza, el arte o el sentimiento amoroso
              El anhelo de belleza suprema

Los humanistas apreciaron las lenguas vulgares como el latín y el griego, por eso crearon un estilo elegante y natural y recogieron por escrito las manifestaciones de la cultura oral y tradicional.

Autores:
Garcilaso de la Vega: máximo exponente de la corriente universalista de la primera mitad del XVI.
Fray Luis de León: Renacimiento más típicamente hispano que combina lo renacentista con la reflexión moral
San Juan de la Cruz: Con su misteriosa y sugerente poesía mística.


LA POESÍA DEL BAROCO XVII)

 Significa una ruptura con el Humanismo optimista y racionalista, y con las líneas armónicas  clásicas del Renacimiento. Lo que caracteriza el arte barroco son las formas complejas,  contrastadas, inestables y exageradamente ornamentales, cuyo contenido refleja el pesimismo y  la  desconfianza que se imponen en la época. Fruto de esta desilusión es la presencia constante de  temas como:

                   La muerte
                   El paso inexorable del tiempo
                   El desengaño
                   La falsedad ilusoria de lo mundano
  
 Recordemos que el barroco es un período de profunda decadencia económica y social, lo que          acentúa el pesimismo característico de la época.

 En la literatura barroca española se distinguen dos corrientes o estilos: el conceptismo y el    culteranismo. Ambas tendencias aparecen a menudo combinadas y comparten la idea esencial del  Barroco, puesto que tanto la una como la otra pretenden provocar la admiración del lector    mediante recursos efectistas o artificiosos.

 Culteranismo:
  
        1.      la poesía culterana crea imágenes de belleza extrema, brillantes y sensuales;
        2.      hace referencias constantes a la mitología; y
        3.      se expresa con un estilo minoritario repleto de
                                                                           cultismos
                                                                           metáforas
                                                                           perífrasis  
                                                                           neologismos

 Conceptismo:
  
  Se dirige a la inteligencia, a la agudeza mental, ya que se basa en la asociación de ideas o conceptos.

        Gusto por las paradojas, los equívocos, juegos de palabras , elipsis, antítesis…


6 de noviembre de 2014

QUEVEDO y EL BARROCO

“¡Fue sueño ayer; mañana será tierra!”

“Madre, yo al oro me humillo” 

“Si eres campana, ¿dónde está el badajo?”
“Miré los muros de la patria mía
Miré los muros de la patria mía,
si un tiempo fuertes ya desmoronados de la carrera de la edad cansados por quien caduca ya su valentía. Salíme al campo: vi que el sol bebía 5 los arroyos del hielo desatados, y del monte quejosos los ganados que con sombras hurtó su luz al día. Entré en mi casa: vi que amancillada de anciana habitación era despojos, 10 mi báculo más corvo y menos fuerte. Vencida de la edad sentí mi espada, y no hallé cosa en que poner los ojos que no fuese recuerdo de la muerte.

5 de noviembre de 2014

EL AMOR PLATÓNICO


¿Recuerdas lo que hemos comentado en clase sobre el amor platónico que tantos y tantos poemas ha generado? Pues después de escuchar atentamente la letra del tema de James Blunt reflexiona sobre la pervivenciancia del platonismo en nuestros días.

28 de octubre de 2014

SONETOS DE GARCILASO (V-X y XXIII)

SONETO V

Escrito está en mi alma vuestro gesto
y cuanto yo escribir de vos deseo: 
vos sola lo escribistes; yo lo leo 
tan solo que aun de vos me guardo en esto.

En esto estoy y estaré siempre puesto,
que aunque no cabe en mí cuanto en vos veo,
de tanto bien lo que no entiendo creo, 
tomando ya la fe por presupuesto.

yo no nací sino para quereros;
mi alma os ha cortado a su medida;
por hábito del alma misma os quiero;

Cuanto tengo confieso yo deberos;
por vos nací, por vos tengo la vida,
por vos he de morir, y por vos muero.

.... ¿ves en lo que acabsa de leer algo de amor platónico?




SONETO X

¡Oh dulces prendas, por mi mal halladas,
dulces y alegres cuando Dios quería,
 juntas estáis en la memoria mía,
y con ella en mi muerte conjuradas.            

¿Quién me dijera, cuando en las pasadas       
horas en tanto bien por vos me vía,
que me habíais de ser en algún día
con tan grave dolor representadas?

Pues en un hora junto me llevastes
todo el bien que por términos me distes,        
llevadme junto el mal que me dejastes.

Si no, sospecharé que me pusistes
en tantos bienes porque deseastes
verme morir entre memorias tristes.

Lee en voz alta el verso 14 ¿Cómo te suena?

SONETO XXIII

En tanto que de rosa y azucena
Se muestra la color en vuestro gesto,
Y que vuestro mirar ardiente, honesto,
Con clara luz la tempestad serena;

Y en tanto el cabello que en la vena
Del oro se escogió, con vuelo presto
Por el hermoso cuello blanco, enhiesto,
El viento mueve, esparce y desordena;

Coged de vuestra alegre primavera
El dulce fruto antes de que el tiempo airado
Cubra de nieve la hermosa cumbre.

Marchitará la rosa el viento helado,
Todo lo mudará la edad ligera
Por no hacer mudanza en su costumbre.

En este soneto tenemos un tópico literario muy productivo.... ¿Cuál?